El Reverendo

Gracias a la gentileza del director de la revista Coches Clásicos, Julio De Santiago, podemos transcribir el estupendo artículo de presentación de Aldo Perlini “El Reverendo”, prestigioso periodista del motor en Argentina y responsable del programa Retromóvil, al que debemos tres reportajes de televisión dedicados al Mustang Club de España (dos están en la sección videos y el tercero viene de camino).

“EL REVERENDO”

EL HABITO HIZO A ALDO PERLINI

            Allá en América del Sur, un cura que no es tal, divierte conduciendo viejas baquets y un exitoso programa de TV. En Argentina la palabra “reverendo” se utiliza normalmente para dirigirse a un cura. Otro uso frecuente- especialmente en Buenos Aires- es antecediendo a la frase “hijo de puta”. Pero “reverendo hijo de puta” puede referir tanto al descendiente directo de una tal señora, como a un simpático pícaro, a un ingenioso travieso, o también exudando admiración, a quien hace algo con excelencia (¡Qué hijo de puta Gardel ¡, cada vez canta mejor”) Cuando se le espeta en la cara al interesado, optativamente el porteño puede aclarar: “ aunque tu vieja sea una santa”.

Tras la introducción, digamos que Aldo Perlini, aún sin haber pasado por seminario teológico alguno, viene a ser un auténtico “reverendo” en más de un sentido. Hoy robusto y sesentón, es el creador y la cara visible del programa de automovilismo “Retromóvil”, que se emite por la señal “El Garage TV” y se ve en toda América. En la pantalla desgrana conocimientos sobre el tema, lo que lo ha convertido en el referente número uno de Argentina en cuanto a automóviles de colección, conocimientos que son salpicados con anécdotas y experiencias que le ha dejado la vida.

Las raíces del “reverendo” Aldo están bien entrelazadas con el subsuelo de una región rica en “fierros”, en la ubérrima región de Pergamino, 45 leguas al noroeste de la capital de Argentina. Ahí vivió un tiempo y desarrolló lo que fue su pasión desde niño: las carreras de autos. Por cosas del destino, se topó con una cupecita Ford 1934 de Turismo de Carretera que el gran ídolo argentino de todos los tiempos – Oscar Alfredo Gálvez – había preparado para aquellas carreras que se corrían en autódromos de no mucha extensión. La pistera era liviana y, por su configuración, las de su tipo eran conocidas aquí como “empanadas”. Con sacrificios y privaciones, participó con ella en una categoría de circuitos de  tierra apisonada, llamada “TC del 40”. Sufrió, ganó y perdió, que es la forma de divertirse con los “fierros”. Después, la vida lo llevó por otros países y oficios. En uno de los peores momentos de nuestra historia, fines de siglo pasado, retomó la vocación de periodista aprovechando sus vivencias que reemplazaron a los, a veces, vanos diplomas. El medio fue su hoy enormemente visitado www.automovilsport.com que creó junto a su hijo Massimo Perlini.

La televisión llegaría años después gracias a su amigo Horacio Zabalza, cuando ya había vivido una graciosa experiencia durante el Gran Premio Histórico del A.C.A. (carrera que revive desde entonces 300 participantes el GP de la República Argentina de los años 50, sobre 4.000 kilómetros) Ahí en una pasada le dio por vestirse de cura, con sotana tradicional y boina, algo que fue muy festejado y comentado por las sorprendidas tripulaciones que recibieron con simpatía las correspondientes bendiciones.

De ahí a que Miguel El Haiek (El Garage) le propusiera un espacio  de televisión, hubo solo un paso. Veamos lo que nos dice AP al respecto de su personaje de cura rural a la antigua: “ Lo primero que me preguntan es por qué un cura presenta autos clásicos, sport y de colección. Como abriendo el paraguas, yo contesto “¿Y por qué no?” repreguntando inmediatamente dónde está la curiosidad. La medición del aceite me ubica por donde viene la mano, ya que rocen lo religioso, puede convertir a un fanático radical en un reencarnado inquisidor, con lo que el asunto del curita se iría de madre. A decir verdad, en más de dos años de programa, no me alcanzan los dedos para contabilizar los ofendidos. Aunque consultando a los representantes de la Iglesia, la respuesta es más o menos de este tono: “ Reverendo, lo suyo es respetuoso  y un excelente “marketing para la religión “. Después de que muchos participantes pararan ante semejante aparición, algunos santiguándose y reclamando una bendición, colegas amigos de la señal “El Garage TV” le ofrecieron el espacio y lo animaron para hacer un programa con el personaje, en el que no solamente se habla de autos, sino que buscando escenarios costumbristas se aborda cualquier tipo de tema, tenga que ver o no, con los benditos fierros. Fue un éxito. El “Reverendo” Aldo Perlini es feliz canalizando su gusto por los autos clásicos a través del periodismo. Su predilección recae sobre las baquets de las décadas de 1910 al 1930. Ahí, con sus dos ejemplares, un Ford A 1928 y un Hudson 1918, toca el cielo con las manos. Una vez al año se encuentra con amigos que padecen su misma “enfermedad”, despuntar al vicio pilotando y gozando los polvorientos caminos aledaños a la pequeña ciudad de Benito Juárez (Localidad en que hizo su debut automovilístico, Juan Manuel Fangio), 400 Km. Al sur de Buenos Aires. Para este reverendo h…… de p…..los autos son su mayor pasión, no un negocio (Aunque aclara que siempre es útil que sus fieles dejen – a voluntad – el necesario óbolo para su subsistencia). Y su último sueño, absolutamente coherente, es tener en su garaje ¡ Un “Papamóvil”¡.

                                                                                                 Karl Schwarzeneider