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¿Sabías que…? (XIX)

…el logo del Mustang, oculta un mensaje?

Como a todo parece que tenemos que buscarle una explicación lógica o al menos con cierto fundamento, si bien detrás del emblema del Mustang, caballo heredero de los Mesteños llevados por los españoles a América y siempre visto en las películas del oeste, hay bastante gente que cree nada es por casualidad.

La figura que apareció en el modelo de 1964 y que con ligeras variaciones y retoques se ha mantenido hasta los Mustang de la sexta generación, excepción hecha del Mustang II que tuvo logo propio con el caballo levantado la cabeza y con la cola casi horizontal, es obra de Waino Kangas que en 1963 junto a Charles Keresztes recibieron el encargo de Ford de realizar el diseño final del mítico Pony, totalmente distinto al mostrado en el Mustang I.

Logo en madera de Waino Kangas

Así, el hecho de que siempre se represente moviéndose de derecha a izquierda (salvo cuando va en las aletas ya que la del copiloto lo lleva mirando hacia el morro del coche, o sea, al revés), significa o representa, uno de los signos de la identidad estadounidense: expansión siempre hacia el oeste, libertad a la americana y un destino manifiesto.

Mustang con “video-pod”. La idea de Ford para la seguridad

Está claro que de cara al gran público, desde siempre se valora a un fabricante de automóviles, entre otros aspectos, por sus propuestas, por su imaginación y audacia. En este caso Ford Motor Company en uno de sus experimentos internos, fue un paso más allá en lo que esta compañía entendía de cara a la seguridad y se lanzó de lleno en un curioso experimento que por diferentes motivos, alguno de ellos muy obvio, quedo en eso, en experimento.

La idea es que hasta siete coches que viniesen detrás en la carretera, tuviesen información de lo que pretendía o iba haciendo el conductor.

La propuesta en cuestión consta de dos piezas distintas: un mástil elevado rematado en un ala delta y una unidad de techo elevado colocada debajo y directamente sobre el coche.

El video-pod (así se llama el invento en cuestión) es una especie de periscopio con varias funciones y así dispone de una especie de periscopio de visión trasera para complementar y mejorar lo que puede ofrecer un retrovisor tradicional dentro del coche.

Mustang experimental con video-pod

El mástil por su parte dispone de tres pilotos rojos situados, dos en los extremos y uno en el centro. Los exteriores llevan luces combinadas que indican tanto la frenada como los giros (freno e intermitencias) y el piloto central, Ford lo definía como “indicador de desaceleración” que funcionaría tanto al descender la velocidad como al aplicar los frenos.

También las luces parpadeaban para así atraer la atención de los conductores que venían detrás.

El torpedo central del ala delta tenía una luz blanca en su parte delantera, presumiblemente para “avisar a las aves que volaran bajo”.

Además en el interior podía albergar una antena de radio teléfono AM/FM a la vez que funcionaba como elemento aerodinámico que supuestamente colaboraba a mejorar la tracción del vehículo.

Tal como se decía en las revistas de la época (Mecánica Popular/ marzo 1967), la vibración del mástil era tal que inutilizaba las imágenes recogidas en el periscopio desde la parte trasera y ello sin olvidar que la altura sobre el vehículo del mástil, penalizaba su paso por ciertos lugares.

Pasó con más pena que gloria, aunque de esta última tuvo un pequeño momento ya que esta unidad experimental apareció y tuvo su papel estelar en una película/parodia de James Bond, protagonizada en 1966 por Dean Martin, Los silenciadores (The Silencers).

Shelby Heritage Center

Muy cerca del conocido cartel “Welcome to Las Vegas”, hay una visita obligada para los amantes de los Mustang y en especial de los Shelby: El Shelby Heritage Center, el museo de Shelby American que junto a la planta de producción se encuentra situado en el 6405 Ensworth St. de Las Vegas (Nevada) 89119 USA. La superficie de la que dispone es de 1.400 m2, una décima parte de lo que ocupa la factoría Shelby American que está unida a él y que supone un total de 13.935 m2.

La visita guiada es gratuita y todos los días de la semana se hacen dos tours diarios de unos noventa minutos de duración, salvo el sábado que sólo se realiza uno. Estos recorridos guiados permiten hacer un repaso prácticamente total sobre toda la historia de Carroll Shelby en torno al automóvil, a través de treinta modelos distintos que van variando su ubicación al igual que se hace con el inventario, para mantener en constante movimiento esta muestra del patrimonio Shelby, de modo que siempre resulte diferente, atractiva y variada.

No es un únicamente un recopilatorio de los vehículos que han marcado los pasos en la historia de Shelby, sino que de modo contiguo a las salas donde se exponen, se encuentra la tienda Carroll Shelby, un espacio en el que se ofrece ropa, artículos de colección, modelos a escala distintos para coleccionistas y hasta piezas y recambios de Shelby Performance para los Mustangs actuales. Cualquier producto Shelby tiene cabida en esta tienda.

Con los vehículos expuestos se muestra desde sus primeros escarceos como piloto a lomos de un MG TC “preparado” de la segunda mitad de los años cuarenta, justo al lado del primer AC Cobra 289, su coche personal, pasando por el Mustang Shelby GT 350, los Shelby 67/68, cada coche expuesto con una anécdota distinta, el mítico Cobra 427 en diversas variantes, mostrándose incluso una carrocería completa realizada íntegramente en aluminio para lograr un ahorro de peso máximo y el no menos importante en la historia de la marca, Cobra Daytona coupé, obra de Peter Brock que consiguió diseñar un perfil aerodinámico mejor que el de los Ferrari GTO que dominaban las carreras de entonces y con el que se ganó el campeonato del mundo de constructores en 1965.

Shelby American ofrece una versión muy rigurosa de este modelo, aunque muy levemente actualizada denominada “Continuation”, así como otra más moderna llamada MK II CSX 9000 por 100.000$ sin motor ni transmisión.

Se puede ver tal cantidad de ejemplares únicos que sólo a título de muestra, vale la pena comentar ese modelo situado junto a una pared repleta de capots de competición, el Shelby 1000, una evolución total y extrema del GT 500 del año 2012 con motor V8 de 5,4 litros optimizado por Shelby, dos compresores Kenne Bell, frenos Wilwood de seis pistones delante, carrocería en fibra de carbono, llantas de 20 pulgadas, todo para proporcionar desde 950 CV hasta 1100 CV, en función de la opción elegida, claro que a un precio de sólo 150.000 $ por encima del GT500 de base.

En este museo se puede encontrar todo el universo Shelby, en todas sus variantes. Es la herencia que ha dejado al mundo este piloto de aviación condecorado en la Segunda Guerra mundial, piloto de carreras, ganador de las 24 Horas de Le Mans 1959 con Aston Martin, emprendedor infatigable, padre de los míticos AC Cobra, Cobra Daytona, Shelby GT 350 y GT 500 y creador de la fundación que lleva su nombre, para trasplantes de corazón en niños, que era su mayor orgullo. Su lema “Helping children in the race of life

Galería Completa del Shelby Heritage Center

La “V” de Steve Mc Quenn en Le Mans

La imagen de Steve McQueen (Michael Delaney) al final de la película Le Mans (1971), cuando tras finalizar la carrera, divisa a Elga Andersen (Lisa Belgetti) mostrando su mano izquierda alzada con la palma abierta hacia él, enseñando con dos dedos la señal de victoria mientras ella sonríe, se hizo enseguida emblemática y ayudó a popularizar más si cabe mundialmente, este saludo.

Sin embargo es curioso que ese gesto en ciertos países como Australia, Irlanda, Nueva Zelanda, Reino Unido y Sudáfrica se interpreta como un insulto bastante ofensivo.

Históricamente el saludo “a dos dedos” ya se recoge en Macclesfield Psalter hacia 1330, en el museo Fitzwilliam en Cambridge.

Sin embargo la historia más extendida sobre el saludo “a dos dedos” o V de la victoria, lo sitúa durante la Guerra de los Cien Años y más concretamente en la batalla de Agincourt. Al parecer los franceses declararon previamente con ánimo de amedrentar a sus oponentes, que les cortarían a los arqueros ingleses los dos dedos que se usan para disparar al acabar la batalla. Daban por supuesto que ganarían sobradamente vista su enorme superioridad numérica (60.000 franceses frente a sólo 6.000 ingleses). La derrota del bando francés fue total y los ingleses victoriosos se dedicaron a mostrar sus dedos índice y corazón de la mano izquierda como signo (insultante en este caso) de la victoria.

«La fama de los arqueros ingleses era conocida por todos. Se decía que un arquero podía tirar 12 flechas en un minuto con sus longbows, (un arco sencillo de una sola pieza) algo que diezmaba los ejércitos franceses, ya que a pesar de que los arqueros son frágiles en las luchas a corta distancia, éstos podían alcanzar a sus enemigos a 300 metros, provocando una auténtica «lluvia de muerte» cuando atacaban todos los a la vez.

Los arqueros ingleses en señal de desafío levantaban éstos dos dedos con las yemas hacia la cara antes de la batalla, con ello querían advertir de algo muy evidente. «Cuidado que aún tengo dedos para armar mi arco y disparar mis flechas«. Hasta el rey Enrique V hizo una referencia a la amputación de los dedos de los arqueros en un discurso anterior a la batalla.

Desde entonces la versión del gesto insultante (con la palma hacia adentro) es comparada con el gesto ofensivo conocido como «el dedo o la peineta».

El saludo de los dedos, se conoce también como «el saludo Longbowman«, «los dos» y como «El tenazas» en el oeste de Escocia y «la horquilla» en Australia y habitualmente se hace colocando la V hacia arriba de la muñeca o el codo.